Fotografías de la primera parte de «La mujer más pequeña»

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Volvió años después. Le ofrecí sus fotos, aún las guardaba. En algunas ocasiones, añorando el tiempo que pasé con él, las miraba lenta y atentamente. Franz las rechazó con una sonrisa leve, alejada del dolor que algún día le supusieron. Después me entregó un sobre cerrado donde, escrito a mano, figuraba el título de este libro. «Me gustaría que lo leyeses», fue todo lo que dijo acerca de este asunto. Nunca más le he vuelto a ver.

Tras leer su texto, creí adivinar el contexto en el que cada una de sus fotografías había sido tomada. Fui yo quien se permitió la libertad de titularlas.

La mujer más pequeña

Noviembre de 2015